lunes, 17 de abril de 2017

ARLINGTON ROAD (1999): UNA OBRA MAESTRA FASCINANTE



Mark Pellington es un cineasta raro. Su carrera es un despropósito pero debe pasar a la historia por dos films suyos que son pura fascinación cinematográfica. Olvidaos de que ha hecho videoclips para U2 o Linkin Park, comedietas insulsas y toneladas de telefilms, de vez en cuando nos regala un film raro y extraño y maravillosamente logrado como Mothamn, La Última Profecía (2002) o este Arlington Road (1999) que cuenta con el primer guión para cine de Ehren Kruger (luego guionista de cosas como el remake de The Ring y entregas varias de la saga Transformers), guión olvidado que alguien rescató para hacer este film (financiado por la difunta Polygram, vendida a Universal, en su día gran empresa del sector musical y luego audiovisual). Y el tema tiene su intriga porque va de terrorismo en USA hecho por americanos. Aunque poco después llegó el 11-S y toda la atención se centró en musulmanes radicales y Bin Laden, pero he ahí la originalidad de esta película que ahonda en un tema poco tratado y que cuando ha salido en cine o televisión se ha retratado con muchos tópicos. Pero Pellington no es cualquier director y construye un film fascinante y estéticamente impecable para una intriga retorcida sobre terrorismo americano antigubernamental.



La cosa va de Jeff Bridges que es un profesor que da clases de historia y anda con la asignatura de Terrorismo Americano, su mujer que trabajaba en el FBI ha muerto no hace mucho pero ya anda con nueva novia y encargándose de su hijo huérfano. A esto que un buen día rescata a un niño herido de su calle y así conoce por fin a sus nuevos vecinos que hace solo dos meses que se mudaron a su zona residencial. Una familia con hijos, cristiana y aparentemente decentes. Pero poco a poco el profesor de historia empieza a recelar y desconfiar de su vecino (Tim Robbins en uno de esos papeles siniestros que tanto le gustan) y empieza a investigar su pasado y los presuntos trapos sucios que puede ocultar...

Banda sonora de Angelo Badalamenti y el grupo Tomandandy, vestuario a cargo de la mujer de Pellington, Jennifer Barrett-Pellington y los productores todoterreno Peter y Mark Samuelson junto con el mediocre Tom Gorai. Nadie podía esperar de este grupo de elementos un film de estas características que entre reflexiones políticas y sobre los valores americanos, intriga paranoica y unos actores en su salsa nos ofrece uno de los films más fascinantes y bien hechos de finales del siglo pasado.





Y es que hacer una película que resulte original sobre terrorismo es difícil, más aún en estos tiempos donde el asunto se ha estereotipado más que nunca (si es que no estaba ya lo sifucientemente topificado) pero a los que conocen el posterior film de Pellington "Mothman" saben que este director cuando le da la gana puede resultar tan impactante que cuesta creer que alguien com oél pueda realizar películas simplemente perfectas y encima aparentar poca ambición en sus objetivos artísticos. Pero aparte del tema que trata el film funciona por la puesta en escena, la estética y el ritmo, daría igual cual fuera el argumento, Pellington le da una forma a todo que lo hace atractivo y seductor para el espectador que vivirá los pasos del protagonista con pasión y emoción. Y no hablemos ya de ese final sorpresa brutal (ríete tú del final sorpresa de El Sexto Sentido de Shyamalan) que casi fue rodado improvisando sobre la marcha cambiando el final original más ambiguo que había ideado Pellington en su momento.




Arlington Road es una obra maestra prácticamente impecable, demostrando que Mark Pellington es uno de esos directores raros y brillantes de la misma generación que otros raros y brillantes que no logran la repercusión que merecen, como Jonathan Glazer. Siempre estaremos por aquí reivindicando sus films tan olvidados como fascinantes.


LO MEJOR: Mark Pellington demostrando cómo se hace una obra maestra cinematográfica.

LO PEOR: Algún agujero del guión pero que no importa gracias al genio de Pellington.

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