viernes, 14 de julio de 2017

KEANE (2004): EL ENCANTO Y LA DULZURA DE ABIGAIL BRESLIN


Escrita y dirigida por Lodge Kerrigan y apadrinada por Steven Soderbergh la película Keane fue rodada en 32 días con un presupuesto de menos de un millón de dólares y aún así con la presencia de actrices como Amy Ryan y la pequeña Abigail Breslin (en la que era una de sus primeras pelis para el cine).


William Keane es un hombre de treinta y pico años que deambula por una estación de autobuses donde se supone que secuestraron (o se perdió) su hija de 7 años...parece ser que estuvo casado y se divorció, pero se comporta de forma tan extraña y demente que igual es todo producto de su imaginación...o no. Vive de unos cheques del estado (por ser incapacitado, aclara Keane al dueño del motel donde se aloja) y cuando se cruza en ese motel con una mujer y su hija de 7 años que tiene problemas (de dinero, de un marido y padre ausente) Keane se ofrece a darle a la mujer 100 dólares desinteresadamente para que puedan alojarse allí un par de días más...poco después la mujer le pide a Keane el favor de que cuide se su hija Kira durante unas horas...Keane cuidará a la niña y eso le provocara emociones que no sabrá muy bien como controlar...



Extraño film, de estética realista (o sea, cámara al hombro siguiendo al protagonista todo el rato, momentos muertos, imágenes crudas y poco cuidadas) que entre escenas de demencia con Keane (le gusta montar el numerito allá donde va) o de sexo sórdido (la escena en que Keane compra cocaina y luego se la esnifa con una chica mientras se la folla en los servicios de una discoteca) se impone la ternura y la inocencia de las escenas de la niña interpretada por una Abigail Breslin que ya derrochaba el encanto y la ternura que tanto gustaron en sus posteriores y más populares películas (como en Pequeña Miss Sunshine).





Quien tenga la edición en doble DVD del film podrá ver los dos montajes de la película: el original estrenado por el director de 90 minutos y un montaje más corto de 75 minutos realizado por Steven Soderbergh donde cambia el orden de algunas secuencias, elimina por completo secuencias como la de la cena de Keane con la madre y la niña y resulta algo más misterioso ya que no nos da información desde el principio sobre Keane y sus circunstancias, como pasa en el montaje original. Puestos a elegir el montaje más breve de Soderbergh es mucho mejor que el original y recomiendo verlo en primer lugar a los que se interesen por el film. Una película indie muy de este siglo, pero sin duda difícil de clasificar. Eso sí, vale la pena verla solo por disfrutar del encanto natural de la pequeña Abigail Breslin.





LA ESCENA: Cuando Keane está llorando y la niña le dice: "No llores, no pasa nada, te quiero."

LO MEJOR: El encanto y la ternura de la pequeña Abigail Breslin.

LO PEOR: El film es tan realista y crudo que puede aburrir o agobiar en muchos momentos, y cuando no está Abigail Breslin en pantalla pierde mucho.

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