lunes, 9 de octubre de 2017

FOR A LOST SOLDIER (1992): EL AMOR NO TIENE EDAD

 
Dirigida por Roeland Kerbosch y basada en una novela autobiográfica de Rudi Van Dantzig lo que aquí se nos cuenta es una historia de amor (e iniciación) en la Holanda de la Segunda Guerra Mundial.



La historia se inicia con un coreógrafo, Jeroen, que mientras está ensayando con sus bailarines ve por la televisión un reportaje sobre el 35 aniversario de la liberación de Holanda gracias a los Aliados, así comienza a recordar cuando en 1944 sus padres lo alejaron de Amsterdam (de la guerra, el hambre) y en un camión se lo llevaron con otros niños al campo para que los cuidaran familias de un pueblecito y les dieran protección. El coreógrafo vuelve a la población en la actualidad para recordar la historia de amor que vivió allí con un soldado canadiense de las tropas aliadas del que solo conserva una foto y las gafas de sol del soldado. Así observamos como el niño llega a la población rural (ultrareligiosa) y tiene que adaptarse a un nuevo entorno con nuevos niños, nuevos adultos y la dificultad que conlleva todo ello. Ahí la escena del niño viendo nacer a un ternero (con ayuda de los granjeros) y las escenas de convivencia con otros chicos y chicas mientras se va dando cuenta que se fija más en le cuerpo de los chicos que en el de las chicas...




Ya en 1945 se van los nazis y llegan las tropas aliadas victoriosas entre aplausos de los lugareños. Entre los festejos un soldado canadiense regalará caramelos al niño, luego en una fiesta del pueblo el niño se imaginará bailando a solas con el soldado. El soldado se llama Walt y empieza a relacionarse con el niño ya se con juegos, bromas, paseando por el campo o dejándo al niño que conduzca su Land Rover. Mientras los otros soldados Aliados se divierten con las chicas del pueblo el tal Walt lo hace con el niño que cada vez se siente más íntimamente ligado a él hasta el punto de que no solo compartirán risas y bromas, aventuras por el campo sino también momentos románticos, besos y la primera experiencia sexual para el niño. Y poco después las tropas Aliadas se marcharán, el soldado desaparecerá sin avisar y el niño llorará desconsolado por la pérdida...para poco después ver cómo regresa su madre para llevarlo de nuevo a Amsterdam...





Uno de esos films que más allá de su calidad cinematográfica se convierten en objeto de culto por tratar temas tan poco tratados en el cine (la homosexualidad en la edad infantil, las relaciones sentimentales adulto-niño, etc) y hacerlo sin tapujos y de una forma muy natural (o mejor dicho: realista, ya que además se basa en un testimonio vital). De ahí que este film se haya convertido en símbolo no solo en la comunidad gay (y en los festivales especializados del género en su día) sino también, incluso, icono de colectivos de activismo pedófilo. Asociaciones como la NAMBLA se ven justificadas con historias y películas como esta, y por supuesto eso causa incomodidad, revuelo y polémica. Aunque hoy en día tras 25 años desde su estreno el film esté más que asimilado aunque siga teniendo problemas de distribución comercial en el mercado más convencional.




Las escenas más íntimas del film


Cinematrográficamente el film tiene sus mejores momentos precisamente en el retrato de la relación romántica entre el soldado y el niño, incluso logra que los breves momentos de contenido sexual sean todo lo delicados y poéticos que cabe esperar de una remomeración de recuerdos románticos y nostalgicos de una persona que tuvo una vivencia muy intensa que le marcó de por vida. Así estamos ante un film de corte naturalista, muy de la Europa del norte donde prima el retrato cercano de los personajes y del costumbrismo local de la época. No hay un gran presupuesto ni grandes nombres en un film así, hay, eso sí, valentía y falta de prejuicios al abordar un tema así. Y parece que solo en un país como Holanda un film como este podría haberse rodado y estrenado...sin demasiado revuelo.




 Los actores protagonistas del film en una promo



LO MEJOR: Los momentos de romanticismo.

LO PEOR: La sensación de que el cine o el arte use a menores de edad para sus propios intereses. Siempre resulta incómodas las escenas sexuales en el cine con niños.



No hay comentarios:

Publicar un comentario