viernes, 29 de diciembre de 2017

DRAGONFLY (2002): KEVIN COSTNER EN PLAN SHYAMALAN

 
Un médico (Kevin Costner) pierde a su esposa que también es médico y que se había ido con la Cruz Roja a Venezuela a prestar ayuda médica a niños con cáncer (porque era oncóloga). Cuando llega la noticia de que el autobús en el que iba la esposa se precipitó en un río en un lamentable accidente y muere la esposa el médico empieza a recibir extrañas señales de ella ya sea a través de niños enfermos de cáncer del hospital donde trabajaban ambos o en su propia casa con sueños o experiencia paranormales. Cuando el médico investiga más sobre experiencias cercanas a la muerte en los niños enfermos de cáncer que dicen tener un mensaje de su esposa para él descubre a una monja que investigaba el tema pero que fue apartada por el hospital. Cuando nuestro protagonista cree volverse loco empieza a ver que todo tiene sentido y que lo que ocurre es real...su esposa trata de ponerse en contacto con él y comunicarle algo muy importante y de vital importancia...



Esta producción de 60 millones y dirigida y producida por Tom Shadyac (especialista en comedias, sobre todo con Jim Carrey) fue un fracaso comercial en su momento y el hundimiento definitivo del estrellato de Kevin Costner que empezaba a tener demasiados fracasos consecutivos en taquilla y aquí hablamos de su film más caro y comercial desde Waterworld y El Mensajero del Futuro (los dos fracasos comerciales que le dejaron sin el prestigio de estrella taquillera). Pero a pesar de ser este un film muy comercial y hecho al calor de la moda de los films de género fantástico con final sorpresa (culpa del megaéxito de El Sexto Sentido de Shyamalan) resulta simpático y entrañable. Kevin Costner siempre ha sido carismático en pantalla y la historia se va volviendo más intrigante y fascinante a medida que avanza.




Aquí tenemos secundarios de lujo como Kathy Bates y un puñado de buenos actores procedentes de la televisión (Ron Rifkin, Joe Morton, Jay Thomas) junto con la típica historia que te hará querer ver el final cueste lo que cueste...y precisamente el adorable y entrañable final sorpresa es lo que hace que valga la pena tragarse el film. Un film para fans del cine más comercial y de finales sorpresa, o sea: un público palomitero. Pero sin duda no deja de ser curioso su fracaso en taquilla y su olvido hasta hoy. 






A día de hoy es un pequeño placer revisar tranquilamente un film que no aporta gran cosa a la historia del cine, claro, pero cuyo final sorpresa entrañable a mí por lo menos me sigue encantado. Un film olvidado, quizá justamente, pero que se puede rescatar si eres fan de Costner y los finales sorpresa...

LO MEJOR: El final sorpresa, por supuesto. Entrañable y conmovedor.

LO PEOR: Es un film demasiado comercial y blando hecho por un cineasta sin demasiado talento ni personalidad.


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