lunes, 17 de julio de 2017

SING STREET (2016): CANTANDO EN LOS AÑOS 80's


Irlanda, mediados de los años 80: Un chico de 15 años ve como el matrimonio de sus padres se destruye y encima falta dinero y le cambian de colegio...así que acaba en otro colegio católico peor y lleno de curas represores y abusones, pero cuando conoce a una chica de 16 años que dice ser modelo y vive en el orfanato de en frente del colegio decide crear un grupo de música para que ella pueda salir en los videoclips y así conocerla mejor y quizá hacerla su novia...



Escrita y dirigida por John Carney (el director de esa obra maestra del musical de culto que es Once y de otra peli musical simpática como Begin Again) que junto con  Damien Chazelle (Whiplash, La La Land) sigue empeñado en poner de moda las películas musicales (aunque en el caso de John Carney mirando hacia el futuro y no hacia el pasado...o sea, nada de cantar sin venir a cuento ni estereotipos del viejo Hollywood...). Y aunque Sing Street parte de una idea maravillosa aunque poco original (unos adolescentes que montan un grupo para huir de la gris realidad y conquistar a una chica) el film que empieza bien se va desinflando a medida que avanza el metraje. Si bien hay canciones pegadizas y toques de humor cachondos (con frases como "¿Qué tienen de gays los Village People?" o "Ninguna mujer puede amar a un hombre que escuche Phil Collins") así como algún que otro personaje entrañable (el hermano mayor del prota) hay un evidente error de casting con el protagonista (un chaval sin carisma ni gracia, bastante soso y amorfo) con el que nunca logras conectar a nivel emocional. 



Problemas domésticos, crisis social en Irlanda, retrato del represivo sistema educativo católico...en fin, nada que no sepamos. Pero lo importante son este puñado de chicos que montan una banda y durante el primer tercio del film la cosa funciona...dejando a un lado los agujeros de guión (¿cómo es posible que estos chicos aprendan en cinco minutos a sonar tan bien como grupo?) hay canciones bonitas y pegadizas, buenas escenas y sobre todo la guapa y misteriosa chica Raphina (Lucy Boynton)...aunque ya digo que conforme avanza el metraje el interés y la calidad del asunto se desinfla hasta ese final feliz predecible y aburridísimo...

Podría haber sido una digna competidora de La La Land, pero al igual que el film protagonizado por Ryan Gosling y Emma Stone la cosa se queda en un buen intento con resultados irregulares (y mucho menos espectacular que La La Land). No es Sing Street el film sobre adolescencia ochentera y pop que esperaba. No es lo genial que necesitaba serlo y no todas las canciones molan a igual nivel. Cuando el mejor momento es cuando suena uno de los clásicos de los 80 de The Cure es que el material propio no está a la altura. Así que el film se queda en una promesa rota, en una de esas ideas que todos esperamos pero luego el creador de turno no llega redondearla con el talento que merece. Una pena.
El chico con la chica que desea


LA CURIOSIDAD: Adam Levine (lider de Maroon 5) amigo del director colabora cantando el tema final del film.

LO MEJOR: Algunas canciones del principio, la chica (Lucy Boynton) y el primer tercio del film.

LO PEOR: El protagonista carece de carisma, el film se desinfla a medida que avanza y las canciones no son todo lo geniales que deberían ser.

viernes, 14 de julio de 2017

CHLOË SEVIGNY EN TODO SU ESPLENDOR


Una de las actrices de culto definitivas de los años 90's y una mujer con mucho morbo...









ANTIFOTOGRAMAS CELEBRA EL CUMPLEAÑOS DE CANDELA PEÑA (44 AÑOS)


Celebramos el cumpleaños de una de las mejores actrices españolas...y con más morbo sexual...








KEANE (2004): EL ENCANTO Y LA DULZURA DE ABIGAIL BRESLIN


Escrita y dirigida por Lodge Kerrigan y apadrinada por Steven Soderbergh la película Keane fue rodada en 32 días con un presupuesto de menos de un millón de dólares y aún así con la presencia de actrices como Amy Ryan y la pequeña Abigail Breslin (en la que era una de sus primeras pelis para el cine).


William Keane es un hombre de treinta y pico años que deambula por una estación de autobuses donde se supone que secuestraron (o se perdió) su hija de 7 años...parece ser que estuvo casado y se divorció, pero se comporta de forma tan extraña y demente que igual es todo producto de su imaginación...o no. Vive de unos cheques del estado (por ser incapacitado, aclara Keane al dueño del motel donde se aloja) y cuando se cruza en ese motel con una mujer y su hija de 7 años que tiene problemas (de dinero, de un marido y padre ausente) Keane se ofrece a darle a la mujer 100 dólares desinteresadamente para que puedan alojarse allí un par de días más...poco después la mujer le pide a Keane el favor de que cuide se su hija Kira durante unas horas...Keane cuidará a la niña y eso le provocara emociones que no sabrá muy bien como controlar...



Extraño film, de estética realista (o sea, cámara al hombro siguiendo al protagonista todo el rato, momentos muertos, imágenes crudas y poco cuidadas) que entre escenas de demencia con Keane (le gusta montar el numerito allá donde va) o de sexo sórdido (la escena en que Keane compra cocaina y luego se la esnifa con una chica mientras se la folla en los servicios de una discoteca) se impone la ternura y la inocencia de las escenas de la niña interpretada por una Abigail Breslin que ya derrochaba el encanto y la ternura que tanto gustaron en sus posteriores y más populares películas (como en Pequeña Miss Sunshine).





Quien tenga la edición en doble DVD del film podrá ver los dos montajes de la película: el original estrenado por el director de 90 minutos y un montaje más corto de 75 minutos realizado por Steven Soderbergh donde cambia el orden de algunas secuencias, elimina por completo secuencias como la de la cena de Keane con la madre y la niña y resulta algo más misterioso ya que no nos da información desde el principio sobre Keane y sus circunstancias, como pasa en el montaje original. Puestos a elegir el montaje más breve de Soderbergh es mucho mejor que el original y recomiendo verlo en primer lugar a los que se interesen por el film. Una película indie muy de este siglo, pero sin duda difícil de clasificar. Eso sí, vale la pena verla solo por disfrutar del encanto natural de la pequeña Abigail Breslin.





LA ESCENA: Cuando Keane está llorando y la niña le dice: "No llores, no pasa nada, te quiero."

LO MEJOR: El encanto y la ternura de la pequeña Abigail Breslin.

LO PEOR: El film es tan realista y crudo que puede aburrir o agobiar en muchos momentos, y cuando no está Abigail Breslin en pantalla pierde mucho.